miércoles, 24 de octubre de 2012

Lapidaciones con tortilla


Rondaban las 9 de la noche en el local de No es culpa nuestra y Matías, hijo de Deuteronomo de Gaza estaba siendo juzgado. La prisa por lapidar apremiaba, las ganas de machacar huesos aumentaban y la gusa inundaba los estómagos de los presentes. De repente, se abrió la puerta del local y apareció el Salvador. Nada más y nada menos que Rafa, nuestro principal proveedor, que traía bandejas de catering. Ojos abiertos y bocas salivando. ¡Qué festín! Pinchos de tomates cherry y mozzarella, sábanas de atún y pimiento, huevo batido con alma de iberiquitos, rollitos de salmón, trufas de chocolate. Después del despiece de palillos y el uso de los mismos para limpiar las muelas, Rafa nos prometió una botellita de vino para mañana a la misma hora. Se rumorea que la asistencia al ensayo del jueves será masiva.

¿Se convertirá La vida de Brian en la obra de los glotones? Probablemente. Los ensayos de este tipo son los que más nos gustan.


¡Hasta la próxima, disidentes!

7 comentarios:

  1. ¡Cómo se notaba el sabor a gratis y hambre!

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  2. OOOOO NOOOOOOOOOO Y YO ME HE IDOOOOO NOOOOOOOOOO!!!

    Sois unos lúbricos todos!

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  3. Pillamos a Adri imitando al Ecce Homo...

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    Respuestas
    1. La comida era más importante que la sonrisa.

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  4. Mira... ese break entre lapidación y lapidación ha sido lo mejor!!!
    MUAHAHAHAHA

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  5. Después del aperitivo la puntería de las lapidadoras fue más certera, doy fe de ello, la que me cayó cuando sustituí a Adri...XD

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